Chamba
En desarrolloDD-CHM-001iPhone
ParaAdultos con TDAH que ya se rindieron con las listas estáticas.
Una app de pendientes para TDAH que primero te pregunta cómo estás y, a partir de eso, decide qué tiene sentido hacer.
Una lista de pendientes supone que eres la misma persona todos los días. No lo eres.
Las listas siempre te enseñan las mismas doce tareas, hayas dormido bien o no, tengas energía o no. Poco a poco, terminan convirtiéndose en un monumento a todo lo que no hiciste.
Yo rehacía mi sistema cada pocos meses. Cada uno funcionaba hasta que llegaba la primera mala semana. Después, se convertía en algo que evitaba abrir.
Chamba usa la misma lista de pendientes, pero te da sugerencias realmente distintas según cómo estés ese día. Empareja las tareas con el estado en el que estás, no con un filtro que configuraste una vez y olvidaste.
No hay racha que romper ni nada que perder por tener un mal martes. El check-in no guarda memoria de ayer, a propósito: un sistema que recuerda tu peor semana y te la cobra es un sistema que acabas por dejar de abrir.
Cómo funciona
Cómo estás
Antes de cualquier lista, cinco opciones: Enérgico, En la zona, Regular, Agotado, Ansioso. Tocas una y ya: eso es todo. Sin escala del uno al diez, sin diario. Nada se arrastra de ayer, a propósito: el sistema no guarda memoria, porque uno que recuerda tu peor semana y te la cobra es uno que dejas de abrir. Si solo viniste a ver tus tareas, un enlace discreto de «solo estoy viendo» te lleva directo.
Si algo no puede esperar
Lo ves aquí, y solo aquí. Chamba interrumpe una vez, antes de cualquier sugerencia, con máximo dos cosas: algo cuya fecha límite ya importa, o algo que tú mismo marcaste como No Negociable. Los mismos tres botones están siempre en el mismo lugar, porque esta pantalla aparece justo cuando ya vas atrasado y leer con calma es lo primero que se pierde. Si lo urgente depende de otra tarea, Chamba te muestra esa primero: lo que sí puedes hacer ahora, junto con la razón. Y nunca lleva la cuenta de cuántas veces lo pospusiste: un contador de fallas no deja de ser una racha con el signo al revés.
De tres a cinco tareas. No doce
Salen de tu propia lista y se emparejan con el estado que acabas de elegir. La misma lista, la misma mañana, produce sugerencias realmente distintas según cómo estés: justo lo que un filtro no puede hacer. Si preguntas por qué, cada sugerencia te dice por qué está ahí. Y la lista se queda quieta: haz el mismo check-in dos veces y recibes las mismas sugerencias, no una lista barajada de nuevo.
Una tarea en pantalla
La sesión muestra la tarea en la que estás: su carril, más o menos cuánto toma y su primer paso, si escribiste uno. Sin lista de lo que sigue, sin contador, sin cronómetro, sin momento de «fin de sesión». La terminas y aparece la siguiente. Si te vas a media tarea, sigue ahí cuando regreses: no se reinicia en silencio ni te pregunta a dónde fuiste.
El Camino — parte de Pro
Con Pro, las tareas con las que te comprometiste viven en el Camino: una línea que recorres, no un calendario. Sin horarios ni fechas por tarea; nada te agenda la tarde a las 2:15. Las tareas terminadas se quedan ahí como puntos rellenos durante el resto del día, para que veas el día que sí tuviste en lugar de una lista vacía que lo borra.
DWG. DD-CHM-002
- Los carriles
- Urgente, Pasión, Reto y Mantenimiento. Son fijos, y cada uno tiene un peso real en la lógica de la app, no solo un color distinto.
- Dónde vive
- En tu teléfono. Sin sincronización en la nube. Nunca.
- No tiene
- Rachas, puntos, logros, horarios ni calendarios. Los dos últimos se construyeron y después se borraron a propósito.